¿Qué has aprendido de tu papá?, ¿Qué significado tiene en tu vida?.  Con estas dos preguntas hace unas semanas empecé un programa de radio cuyo resumen pongo a consideración de los (as) lectores (as).  Hay testimonios optimistas y gratificantes, pero también lo hay dolorosos y llenos de resentimientos.  La figura paterna en México, dicen algunos especialistas, está ausente.  Pero por otro lado, hay grupos de hombres que trabajan por ejercer día a día su paternidad.  No hay conclusiones, de no ser aquellas que su propia experiencia le dicte.

LOS TESTIMONIOS

Sandra, 27 años.  “Mi papá me enseñó que no eres menos por el hecho de ser mujer. Además me enseñó a amar el trabajo”.

Hilda, 39 años.  “MI papá nos educó con valores y lo dejó todo para ver por nuestro bien.  Gracias a él ahora somos lo que somos”.

Alejandra, 52 años.  “Mi papá fue un hombre recto y a mi en especial me legó el trabajo y la honestidad como una religión.  Me enseñó a no hacerle daño a mi prójimo. El murió cuando yo tenía 24 años y aún postrado me reforzaba las bases de no robar y de trabajar.  También me enseño a hablarle de usted a todo el mundo”.

Claudia, 63 años.  “Mi papá me ha enseñado a tener buen humor y a pesar de sus enfermedades, siempre ha salido adelante.  También me ha enseñado que los hijos son prestados y debemos dejarlos ir”.

Elizabeth, 20 años.  “Mi papá me enseño a ser responsable y a cumplir con el trabajo. El lo hacía de manera puntual a pesar de su alcoholismo.  Además me enseñó a ser ordenada.

Gabriela, 35 años.  “Tu pregunta me generó confusión pues yo recuerdo que mi papá era violento… pero mi mamá dice que no”.

Rebeca, 57 años.  “Gracias a mi padre aprendí que no debía casarme pues todo lo feo del hombre lo conocí por él.  Agradezco que digas que no tenemos que quererlos.  En mi caso es liberador que alguien lo diga pues tengo derecho a decir que yo no lo quiero”.

Abel, 11 años.  “Mi papá me ha enseñado que todos somos iguales y que debemos estudiar para llegar a ser algo grande”.

María, 48 años.  “Mi papá me enseñó que la mujer sufre porque quiere pues una mujer preparada no le tiene que pedir nada a nadie”.

Enriqueta, 53 años. “De mi padre aprendí la paciencia pues el lo fue con nosotros.  Nunca conocí un regaño o manazos.  Estuvo a mi lado hasta que tuve 12 años pues buscaba un cariño que mi mamá no le daba.  Gracias a él conocí varios estados de la república y a pesar de que nos abandonó, los recuerdos que guardo son muy bonitos”.

Catalina, 52 años.  “El nos enseñó todas las labores propias de los hombres tales como trabajar la madera, arreglar la luz, manejar una sierra, labores de mecánica y muchas otras. A la fecha mi papá sigue muy activo pues toma clases de vidrio y madera, inclusive hace zapatos”.

Sofía, 30 años.  “Con su ejemplo, mi papá me enseñó a enfrentar la vida con valor y optimismo, a vivir la libertad plenamente y a ser responsable en todos los ámbitos de la vida, a ser honesta, a vivir con la verdad.  También aprendí el respeto por la mujer pues vivió 25 años con mi madre y siempre fue un excelente esposo y padre”.

Tlacaelel, 11 años. “Mi papá me enseñó a no darme por vencido y a nunca decir no; a enfrentar los problemas y siempre salir adelante”.

Aurora, 45 años.  “Mi papá era un alcohólico y misógino que vivía con 9 mujeres.  Siempre nos decía que no estuviéramos en casa “tragando de gorra”.  Eso me motivó a ser activa y a no estar sin hacer nada.  Ahora disfruto que ya se murió, y gracias a él acudo a un grupo de autoayuda”.

Karina, 29 años.  “A mi papá le aprendí lo que no se debe hacer pues es un ser violento emocional y económicamente.  Por eso felicito a mi mamá pues gracias a sus decisiones soy lo que soy.  El también me demostró que no se debe querer a los papás de manera incondicional pues todo se gana.  Gracias a su mal ejemplo e irresponsabilidad soy una mujer independiente”.

Irma, 40 años.  “Mi papá me enseñó a ser muy limpia pues desde chica nos inculcó el ser exageradamente pulcras y a tener la casa reluciente.  Actualmente tiene 76 años y cuando tiene cita en el médico a las 7 de la mañana, se levanta a las 3 para arreglarse, verse y oler bien”.

Rosa, 42 años.  “A mi papá no le aprendí nada pues yo le tenía terror.  Cuando daban las 7 de la noche me moría de miedo pues era violento.  A mi nunca me hizo nada pero veía como golpeaba a mi mamá y a mi hermana”.

Gabriela, 37 años.  “Mi papá me enseñó a dar gracias antes de comer, tener valores por la patria y a ser fuerte pues estuvo enfermo pero siempre se mantuvo valiente.  Para él todos los hermanos éramos iguales y nos respetó mucho”.

Yannick, 24 años.  “El me enseñó a ser violenta, agresiva y a saber que los hombres solo sirven para hacer hijo y para nada.  El era alcohólico, violento y siempre me trato como niño.  Cuando lo veo sólo le digo hola y ya”.

Concepción, 47 años.  “Mi papá golpeaba a mi mamá y la amenazaba con cuchillos; ninguno de mis 17 hermanos pudo hacer algo pues estábamos muy chicos.  Me duele no poder recordar a mis padres como debe ser.  Es doloroso pero yo a mis hijos los saqué adelante y les inculqué el respeto hacia los demás.  Les mando muchos abrazos a todos aquellos padres amorosos”.

Isabel, 43 años.  “Mi papá me enseñó mucho de su espíritu hacia la familia, pero también me educó como si fuera otro de mis hermanos pues fui su primera hija y no supo cómo tratarme.  Cando comíamos se sentaba con el cinturón en la mano, listo por si cometíamos alguna falta.  Yo lo acepto como es, lo amo y lo admiro”.

Saraí, 11 años.  “Mi papá se divorció de mi mamá y ahora ella tiene  una pareja, esa persona me ha enseñado a no destrozarme y ser fuerte”.

Rosalía, 34 años.  “Mi papá me enseñó a tener mucho rencor y a no tener confianza en los hombres pues el era alcohólico”.

* Este artículo fue publicado originalmente en la sección ESTILOS de el periódico El UNIVERSAL el 29 de julio de 2007.