• ¿Quieres saber por qué algunas mujeres sienten dolor en la penetración?
  • ¿Por qué otras tienen dificultad para alcanzar el orgasmo?
  • ¿Sabías que puedes recuperar el placer para tu cuerpo?

Un dicho muy viejo, y ahora diría, hasta rancio, sentenciaba: “No hay mujeres frígidas sino hombres incompetentes”. Hoy afortunadamente este dicho pasó a la historia porque las mujeres frígidas no existen. Si, no existen, o al menos NO por mucho tiempo.

La ignorancia y la nula educación sexual nos llevaron a creer en dos grandes mitos. Uno, que hay mujeres frígidas, la palabra que lleva una intención despectiva, se refiere a mujeres insensibles, incapaces de sentir, mujeres no aptas para responder al estímulo sexual proporcionado por un varón. Dos, que el hombre era el responsable del placer femenino. Ambos mitos han sido derribados. Gracias a la sexología moderna, hoy sabemos que una mujer con diferentes dificultades para experimentar placer en las relaciones sexuales, puede ser sujeta de uno o varios tratamientos que le pueden devolver el control sobre su cuerpo, que le pueden permitir que el placer sexual sea una constante en sus encuentros eróticos.

La mujer es la dueña de su cuerpo, así que ella es la responsable de su placer. Sería injusto hacer creer al varón que solo de el depende el disfrute de su pareja. Ambos, adultos, son responsables de ellos mismo y con esa idea comparten su sexualidad.

EL DOLOR NO ES ALGO NATURAL

Las principales disfunciones femeninas se pueden corregir. Por ejemplo, una de las más frecuentes es el dolor en el momento del coito, DISPAREUNIA le llaman los especialistas. Muchas mujeres se ven imposibilitadas de consumarlo por alguna “extraña” razón que les produce dolor. Esto sería motivo suficiente para evitar tener contacto sexual, porque el dolor no es un elementos natural de las relaciones sexuales. Pero… ¿qué puede provocarle el dolor?. Es posible que la falta de lubricación como producto de un proceso deficiente de excitación. Algunas parejas olvidan que antes de la penetración es necesario estimularse mutuamente para ayudar a que el cuerpo se prepare para el encuentro.  También el dolor y/o ardor lo pueden provocar la presencia de alguna infección de transmisión sexual o el rechazo deliberado a las relaciones sexuales.

Otro caso que puede solucionarse mediante el trabajo con un (a) terapeuta sexual es el VAGINISMO, que consiste en la incapacidad para permitir la penetración. No se trata de un defecto físico, ni de una deformación local, sino que los músculos que rodean a la vagina se contraen involuntariamente impidiendo el paso del pene. Esta es otra de las disfunciones sexuales más frecuentes pero que no tienen porque deteriorar de por vida la sexualidad de una mujer. Esta respuesta al contacto erótico pudo haberse gestado desde la infancia debido a experiencias traumáticas como el abuso sexual o cualquier otro acto violento que hacer ver a la penetración como una amenaza, como un riesgo. De ahí el rechazo involuntario que se puede vivir como un gran conflicto entre una pareja desinformada.

CUANDO LAS GANAS NO APARECEN

El deseo es otra de las categorías en las que podemos encontrar dificultades. Si bien el deseo sexual aparece de manera natural en todas las personas y se manifiesta con mayor o menor intensidad según la etapa de la vida, pueden darse casos en los que el deseo sexual no aparece ni por casualidad. Puede, por ejemplo, deberse a situaciones temporales como el postparto, o la convalecencia de una enfermedad, pero cuando estamos sanas y no se manifiesta, puede convertirse en un problema. Y se le identifica así, como un problema de DESEO. Esto puede deberse entre otras razones a enfermedades como la depresión o a cambios hormonales. Aquí cabe precisar que las disfunciones sexuales pueden ser la manifestación de alguna una enfermedad como la diabetes, la hipertensión arterial y como ya dijimos hasta la depresión. Así que si cualquier disfunción aparece cuando nunca antes la habíamos experimentado, no estaría mal revisar nuestro estado general de salud.

Otro gran problema que enfrentan un buen número de mujeres es laANORGASMIA, nos referimos a la incapacidad de lograr un orgasmo, la dificultad para alcanzar la máxima satisfacción en un encuentro sexual. Esta disfunción sexual también se puede corregir mediante el trabajo terapéutico ya sea en grupo o en forma individual. Su presencia puede tener origen en el desconocimiento del cuerpo, o deberse a una historia personal de mucha represión en donde el placer es considerado como algo malo o pecaminoso, o bien, por limitaciones de tipo psicológico y cultural. Es una de las disfunciones femeninas que con mayor frecuencia se presenta en los consultorios de los especialistas, pero que se puede superar en un período relativamente corto.

¿Por qué las mujeres frígidas no existen?. Porque todas las disfunciones que una mujer padece en su vida sexual pueden tratarse. Todas merecemos tener una alta calidad de vida sexual en cualquier etapa de nuestra vida.

* En su parte medular, este artículo apareció originalmente en la sección ESTILOS del periódico EL UNIVERSAL, el domingo 27 de junio de 2004.