Definitivamente, la última menstruación no marca el final de nuestra vida.  Nos informa que un ciclo se ha cerrado, el reproductivo, pero continúan el creativo y el productivo.

La última menstruación tradicionalmente se interpreta como el inicio de la vejez, para muchas es el aviso de que “ya no sirven como mujeres”, o que han dejado “de ser atractivas” o “que son incapaces de cumplir con la máxima razón por las que las mujeres están en este planeta: hacer hijos”.  No se dejen engañar por estas creencias fatalistas y anuladoras de las capacidades femeninas.  El dejar de menstruar significa que ya no vamos a tener que cuidarnos de un embarazo; que ya no volveremos a usar toallas sanitarias que para muchas era una molestia.  También quiere decir que ya no tenemos que extremar el aseo o sentirnos incapacitadas para desarrollar determinada actividad como lo vivieron muchas mujeres (algunas dejaban de nadar, otras se sentían incómodas al hacer el amor, las más no usaban ropa blanca).  Cierto, la falta de menstruación durante un año indica que la menopausia ha llegado y que nuestro cuerpo experimentará algunos cambios pero contrario a lo anunciado por las aves de mal agüero, la vida, la vida placentera puede continuar.

La disminución de estrógenos en nuestro cuerpo provocará cambios reales que seguidos con atención y cuidando de nuestra persona, serán solucionados uno a uno.  Mucho tienen que ver las ideas que tenemos sobre esta etapa de la vida,  pareciera que nos vamos preparando poco a poco para “la gran tragedia”, cuando en realidad puede ser el inicio de una etapa con proyectos nuevos.  El error esta en creer que esa última menstruación marca el final de la luz para adentrarnos en las tinieblas. ¿Ya olvidaron las sentencias de las tías y las abuelas nos repitieron cuando menstruamos por primera vez? También anunciaban la época del terror:“¡Cuidado!, ahora si te pueden embarazar”, “ya no podrás hacer todo lo que quieres”, “ni modo, ya te cayó el chahuiztle”.

La verdad es que ninguna de las etapas naturales de la vida de la mujer es mala en sí misma.  Cada una implica cambios, nuevas sensaciones y emociones, pero realmente nunca entramos al imperio del terror. Son las ideas sobre nuestro ser mujer, nuestra baja autoestima lo que nos llena de inseguridad, aunque hay que reconocer que socialmente existe  un  gran interés por controlar el cuerpo de las mujeres y en ello,   su mejor aliado es el miedo.Y hoy que la menstruación ya no está, nos amenaza el miedo a la vejez.

Los expertos en el tema, dicen que la vejez se inicia a mediados de la década de los treinta y que puede cristalizarse cumplidos los sesenta años. Y entonces viene a mi memoria un dicho:  en la menopausia cierto, se cierra la fabriquita, pero se abre un parque de diversiones.


La última menstruación me dice que no volveré a ser mamá, pero no me incapacita para seguir alimentando mi proyecto de vida ni para seguir peleando por tener calidad en cada una de las horas en que voy a ocupar un lugar en este planeta.

Puedo continuar con mi vida sexual ¡claro!, puedo seguir practicando un deporte, puedo seguir cultivando nuevos amigos y amigas, y abrazando a los que ya forman parte de mi historia.  Puedo aprender un nuevo oficio, puedo hacer un trabajo para mi comunidad, en fin, puedo preguntarme ¿cómo voy a seguir viviendo esta nueva etapa de mi vida?, la respuesta es algo muy diferente al tradicional ¿cómo voy a seguir muriendo y destruyéndome en esta nueva etapa de mi vida?  Tu cuerpo no llegó a esta dimensión solo para parir, o para sangrar cada mes así que te propongo que sustituyas la palabra reproducción por otras más vitales: creación, ocupación, diversión, producción, gozo, entretenimiento, risa y todas aquellas que te permitan resignificar este período.

El otro día, estaba con mi amiga de 85 años y le comenté  que durante nuestras conversaciones casi no la había oído quejarse,  y ella me contesto muy sonriente: “Ay querida, es que tengo tantas cosas lindas que hacer…”.

*El artículo original fue publicado en Plenilunia el 18 de enero del 2011.  Fue modificado para publicarlo aquí.