• ¿De verdad los hombres serán el sexo fuerte?
  • ¿Qué debilidades esconden?
  • ¿Dónde esta su verdadera fortaleza?

“Es difícil ser hombre si no se siguen las pautas tradicionales, si se trata de reinventar todos los días una nueva forma de ser hombre, pareja, padre de familia”, expresó Francisco Cervantes, en una conversación. La educación tradicional que reciben la gran mayoría de los hombres sigue siendo aquella en que se les enseña que son el sexo fuerte, que tiene respuestas para todo, que conocen todo sobre sexualidad, que están listos para luchar contra el fracaso y triunfar. Pero la realidad, los enfrenta a muchos obstáculos.

La rigidez con que se ha querido transmitir el concepto de ser hombre, ha llevado a muchos varones a situaciones muy incómodas: estrés, tensión extrema, emociones no expresadas que se acumulan en su cuerpo y afectan su salud. Todavía en nuestros días hay papás o mamás que repiten la sentencia “los niños no lloran, o “los niños no sienten dolor, “los niños no besan”, se les obliga a crecer con una carencia afectiva, con falta de contacto físico. Hay padres de familia que desde muy temprana edad deciden dejar de acariciar a sus hijos, “no se vayas a hacer maricones”. Las salidas como usted comprenderá son muy pocas: violencia e irritabilidad. Las estadísticas reportan que en las causas de muerte masculina predominan los accidentes automovilísticos o los actos violentos desde riñas callejeras hasta suicidio. El alcohol aparece entonces como un evasor muy usado para anestesiar las emociones, los sentimientos, para acallar el miedo, muchos fueron severamente golpeados y maltratados durante la infancia. “Hemos aprendido a ser hombres de formas muy dolorosas” declaró Francisco Cervantes, del entonces Colectivo de Hombres por Relaciones Igualitarias.

HISTORIAS DE VIDA

Y como el afecto, el contacto físico amoroso no se conoció de chicos, en la edad adulta resulta más complicado inventarse una forma distinta de comunicarse.  Así es que muchos varones no saben cómo abrazar a sus hijos, cómo comunicarles su amor. Rodrigo, un radioescucha me dijo: “Tengo tres hijos, dos mujeres y un niño; participo de sus actividades escolares, convivo con la familia, pero la verdad es que NO LO SIENTO, tengo como una barrera que me impide SENTIR a mis hijos, no disfruto de la paternidad.  Fue el tercero de cuatro hijos de distintos padres, nunca supe lo que era una caricia, ni tuve la imagen de un padre. Lo más difícil para mi es vivir siendo solamente un proveedor”.

Rosendo vio cómo asesinaron a su padre a pedradas y con un puñal, tenía 8 años. Durante varios lustros recurrió al alcohol como su única salida. “Cada que iba a un parque, o veía que un padre jugaba con sus hijos o que una mamá besaba a su bebé yo me enojaba y me decía ‘qué se sentirá que le hagan a uno un cariño’. Estuve muy enojado por años, le reclamaba a mi madre, le reclamaba a la vida, a mis hermanos, a la sociedad. No sabía a quién echarle la culpa de mi soledad. He tenido que tomar algunas decisiones y me ha resultado muy difícil. Hoy me siento un hombre útil a mi familia, a la sociedad y tuve que aprender que el respeto, el amor, la tolerancia y la comprensión son cuatro cosas que tengo que poner en práctica para mantener una pareja, una familia, pero no sabe cuánto me costo descubrirlo”.

Walter se quejaba de la falta de amor en su vida, de la falta de cariño. “Como hombre piensan que no te hacen falta los abrazos, las caricias, y cómo crees que no hacen falta; luego uno no sabe ni cómo darlas ni cómo recibirlas”.

Manifestar afecto, sentirlo, comunicar sentimientos de miedo y vergüenza, hace sentir vulnerables a muchos hombres. “No se hasta dónde darlo para evitar que mis hijos me vean como una persona débil” decía Rodrigo. Y no es raro que en muchas de sus relaciones familiares, los padres se enfrenten a la lejanía de los hijos (as) y en muchas ocasiones al abandono de la pareja, por lo mismo, por su incapacidad de dar y recibir afecto.

EN LA SEXUALIDAD NADIE NACE SABIENDO

Uno de los grandes mitos de la masculinidad es aquel que dice que los varones saben todo sobre sexualidad, como si se les hubiera incrustado un chip que reuniera el catálogo de alternativas, posiciones y prácticas, sin embargo no es así. La gran mayoría de los varones enfrenta una deficiente educación sexual, justo como nos pasa a las mujeres; son víctimas de los mismo mitos. Muy pocos se atreven a preguntar, a cuestionarse cuál es su papel dentro de la sexualidad de la pareja. Se limitan a reproducir lo que su mínima experiencia les permite. La fórmula es fatal, ellos hacen como que saben todo y nosotras hacemos como que no sabemos nada. ¿El resultado?, la mentira, el caos y la frustración.

La presión que se ejerce socialmente sobre ellos en materia de sexualidad, les impide preguntar y en algunos casos solucionar sus disfunciones sexuales que viven en soledad y vergüenza. Esto reduce la vivencia erótica que como dice el Dr. David Barrios, sexólogo mexicano, en un “erotismo chin, pun, cuaz; con la luz apagada y sin un preludio de preparación, un hombre ansioso que no toma en cuenta ni el deseo ni la sensibilidad de su pareja, pronuncia dos o tres palabras, besa ansiosamente y penetra pronto a su pareja. Ella, parcialmente desnuda, acierta a realizar unos pocos movimientos pélvicos, y aun sin alcanzar a lubricar, se da cuenta que su hombre ‘se ha venido’ porque éste se retira abruptamente, dándole la espalda”.

¿Es difícil ser hombre?, sí, si buscas vivir reprimiendo tus sentimientos, callando tus necesidades físicas y emocionales. Si, es difícil ser hombre si se dice con golpes y maltrato lo que podría explicarse mediante palabras. Es difícil ser hombre, cuando te empeñas toda la vida en no ser como una mujer.